Lo vio, le estaba dando el coñazo en el bar Gabriel. Un tal
ni lo sé ni me importa. Y cuando lo vio por segunda vez, salió corriendo
haciendo aspavientos. No le gusta nada ese maldito bar a Teo Bolablanca.
Aquel sábado tuvo una jornada difícil su equipo de Los
Molinos. El equipo Isla vecina, fue con un hombre menos, pero en el primer
tablero Sandro de Isla Vecina ganó a Marc. En el segundo Teo Bolablanca lucha
encarnizadamente. Se siente afectado por el incidente del Bar Gabriel. Comienza
pegando fuerte, pero Mostaza se revuelve y sacrifica pieza. Teo tiene tres
peones menos, y le quedan pocas bazas para ganar. Pocos peones para coronar, en
caso de cambiar damas. Siente que puede ganar, pero su posición es más
complicada de lo que se piensa. Aun recuperando uno de los peones, la posición
sigue sin ser clara. Decide cambiar damas, pero el final lo puede incluso
perder. Finalmente toma la decisión adecuada: decide ir a ganar sólo si la
posición lo permite. El final es muy delicado, al adversario le van
desapareciendo peones, pero Teo sabe que es difícil de ganar y puede hasta
perder. A Teo le quedan pocos peones, así que siente que todo lo más que puede
sacar son tablas y jugando bien, cosa que hace en esa fase. Todavía tiene la
esperanza de que Mostaza cometa un error y acabe perdiendo, pero ese error no
se produce y Bolablanca tampoco arriesga. Finalmente, tras una lucha encarnizada,
a Mostaza le queda un peón y el último peón de Bolablanca ha caído, Bolablanca
no puede ganar, pero el peón de Mostaza tampoco irá a ninguna parte. Son
tablas.
A Bolablanca no le gustaron esas tablas, pues siente que
pueden ser insuficientes, así que se va a ver al resto del equipo: desplanta al
pelmazo de Martínez, pues ya había tenido bastante con el pelmazo del bar
Gabriel.
En los otros tableros las cosas empiezan a ser más claras: a
Bolablanca le inquieta la partida decisiva, que juega Ramón. Ramón es un fuerte
nº 4 y a nivel de Ibiza podría jugar bien hasta de nº 1. Espera que haga la
jugada de contención, antes de lanzarse al asalto. Finalmente Ramón entiende lo
que debe hacer y lo que espera el equipo de él. Hace la jugada y tras ello,
Bolablanca siente que el equipo debe ganar. Y gana Ramón y con él, el equipo
consigue una importante victoria. Habría ganado 3-2 si el match fuera a cinco,
pero como era a 6 tableros y el Formentera iba con uno menos, la victoria final
es por 4-2. En el otro tablero, el club Ibiza pierde 3-1, finalmente empatan. Y
así fue como el equipo de Teo Bolablanca se proclamó campeón de Ibiza.
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