Si este Gobierno y este Parlamento de
trepas, criminales, terroristas, prevaricadores, paletos, zoquetes,
analfabetos, saqueadores, demagogos y salteadores de caminos
aprueban la llamada cínicamente Ley de Memoria histórica, estará
prohibido decir:
- Que Franco sacó a España del hoyo en la que la metieron los socialistas y quieren volver a meterla, para que no levantemos cabeza nunca jamás.
- Que asimismo libró a España de la II Guerra Mundial y rompió las cadenas de un bloqueo internacional absolutamente injusto, gracias a la prudencia de Franco y a la habilidad de nuestros excelentes diplomáticos, como el embajador Lequerica.
- Que cuando en Europa se estaba produciendo un exterminio contra el pueblo judío, en España, un genocidio contra los católicos y en Rusia contra el noble pueblo sometido al yugo comunista, la victoria en la guerra y la implantación del régimen de Franco salvó a los millones de católicos españoles y a miles de judíos sefarditas de su fatal destino.
- Que en línea con lo anterior, a pesar de su apoyo a los árabes en su pugna con Israel, también facilitó que los judíos perseguidos por las persecuciones islámicas, pudieran refugiarse en España.
- Que cuando décadas después de haber tomado los comunistas el poder en medio mundo y amenazar al otro medio, Franco los había combatido con éxito en España y había advertido de los tremendos peligros que suponía esa ideología criminal, y que sus advertencias fueron ignoradas en un principio, y cuando fueron atendidas, era ya demasiado tarde.
- Que el régimen de Franco fue el auténtico precursor del Estado social, desarrollando una impresionante obra social, que incluye los siguientes avances tecnológicos o sociales:
- La llegada de la lavadora, la televisión y de los electrodomésticos en general, que permitieron mejorar considerablemente las condiciones de vida de los españoles.
- La erradicación del analfabetismo, que en el momento de celebrarse las fraudulentas elecciones de 1936 rondaba el 30%.
- Situación laboral de pleno empleo, creación de la jurisdicción laboral, que era generalmente favorable a los trabajadores, ya que aplicaba una legislación protectora de sus derechos, que incluía:
- Seguridad y estabilidad en el empleo.
- Derecho a un complemento salarial, por hijos a cargo o por tener familiares ancianos en situación de dependencia.
- El descanso dominical, que fue implantado por Franco.
- Las 44 horas semanales, aunque muchos convenios colectivos, ya recogían entonces las 40 horas.
- Las pagas extraordinarias de Navidad y de julio.
- Un sistema de arbitraje y jurisdicción laboral garantista, que excluía tanto el derecho de huelga, (con lo que la suciedad en aeropuertos y hospitales, con grave perjuicio a la ciudadanía eran impensables) como el abuso de poder del empresario. (Y valga como prueba, la labor de la Inspección del trabajo).
- Un sistema tan extenso, como imposible de resumir de cobertura de enfermedades y accidentes laborales, desconocido hasta entonces, que culminó en la ley de Seguridad Social de 1963. Y eso trajo como consecuencia, que la gente pudiera jubilarse felizmente y no como ahora, que la pensión no da casi ni para comprarse la cuerda con la que ahorcarse.
- Una política de viviendas baratas y en todo caso, asequibles a la clase media y trabajadora. Las viviendas por cierto, eran espaciosas y de calidad y lo que entonces podía asimilarse a una Constitución, (Fuero de los Españoles) garantizaba la inembargabilidad de la vivienda habitual.
- Toda esta política, no sólo era compatible con la austeridad en el gasto público, con una deuda pública pequeña y fácilmente asumible o con una política de precios bajos e impuestos irrisorios, sino que además era posible precisamente gracias a eso, ya que como decía Franco, para repartir la riqueza, previamente hay que generarla. La explicación de la compatibilidad entre austeridad en el gasto y protección social avanzada, se encuentra en la ingente labor de colaboración social de Instituciones, como la Sección Femenina de la Falange.
- Que ya en la postguerra, y a pesar del bloqueo y las estrecheces de la autarquía y de la todavía reciente guerra civil, se respiraba en las calles un ambiente de paz social, armonía y felicidad generlizadas y se podía salir por esas calles de Madrid a altas horas de la noche, sin miedo a sufrir el zarpazo de la delincuencia, no como ahora.
- Que en línea con el apartado anterior, gracias a la eficacia policial y diplomática y al silencio mediático, se derrotó al terrorismo comunista de la guerrilla del Maquis.
- Que donde hoy están sentadas sus señorías, sin más mérito que el de ser de un partido político, entonces se sentaban ahí las más cualificadas eminencias intelectuales, tales como catedráticos, académicos, ingenieros, etc. Esas Cortes se hicieron el harakiri de una forma tan patriótica y humilde, que sólo les faltó salir descalzos y con la pernera remangada. Lo cierto es que renunciaron a sus cargos y prebendas, (ridículas en comparación con las de los actuales diputados), haciendo posible esta democracia a la que sus señorías deben todos sus privilegios, pero que paradójicamente se quieren cargar invocando no sé qué pretextos revanchistas, resucitando los odios guerracivilistas que el régimen de Franco enterró en 1948, tras apenas una década de gestión.
- Que a raíz del boom económico de los 60, se llegó a unos resultados finales como los siguientes, que hablan por sí solos:
- La tasa de mortandad pasó del 16% en 1940, al 8% en 1965.
- La esperanza de vida se alargó hasta los 73 años de vida, por encima de los mismísimos Estados Unidos de Norteamérica.
- La Seguridad Social cubría a 28 millones de personas, y los que no estaban cubiertos por el régimen general, lo estaban por otros seguros especiales, igualmente creados por el propio régimen de Franco.
- Y hay muchos, muchos más indicadores, pero baste con lo citado y con una genérica remisión a una bibliografía que los partidarios de la ley de memoria histórica pretenden prohibir, que a duras penas llega a las provincias y que aún puede encontrarse en librerías de viejo, de Madrid y Barcelona, en la Biblioteca Nacional de Madrid y sólo puede solicitarse a través de portales como amazon, Iberlibro, etc.
- Y aquí finalizo el presente manifiesto, ya de por sí demasiado exahustivo, añadiendo unas cuantas pinceladas:
- Que en el periodo más controvertido y a la vez, más decisivo de la historia del régimen de Franco, era generalizada la admiración hacia el generalísimo, no sólo en España, sino en otros países, como Estados Unidos, donde la popularidad de Franco, estaba muy por encima de la del propio presidente Truman, que mostrándose sumamente hostil, tuvo que ceder y contar con Franco como aliado de la Guerra Fría contra el comunismo. Pero Franco fue mucho más que eso: fue el auténtico estandarte, el icono de todos los anticomunistas del mundo. Y lo sigue y lo seguirá siendo por mucho tiempo.
- Que la dura represión de los nacionales en la guerra y la postguerra, aun siendo injusta en algunos casos como los de Lorca, Besteiro o Miguel de Molina, no fue específica de la España de Franco y que fue más suave e indulgente que la que aplicaron los partisanos en Italia, Yugoslavia o Francia, contra los vencidos. Se dictaron 50.000 penas de muerte y se ejecutaron 25.000.
- Que ciertamente hubo un patriarcado, que se levantó ya durante el régimen. Patriarcado, que tampoco fue específico del régimen franquista, sino que se daba igualmente en los países de nuestro entorno y además no era tanto causa de los regímenes políticos, sino de la rigidez moral de las sociedades de la época, fruto a su vez del espíritu de aquel tiempo.
- Que de igual modo, tampoco era específico del régimen de Franco, la discriminación que sufrían en España los colectivos homosexuales, sino fruto de la rigidez moral de las sociedades de la época, y del espíritu del tiempo en que se produjeron.
- Que la libertad de culto, sin perjuicio de la confesionalidad católica del Estado español, alcanzó a las religiones más populares, como el Islam, el judaísmo o el protestantismo. Estaba sin embargo prohibida de iure en el caso de la masonería, y prohibida tácitamente en el caso del ocultismo y otras religiones tan de moda en tiempos actuales, (orientalismos, reencarnaciones, etc.) pero en este caso la prohibición fue debida más a la rigidez de la sociedad de la época, y del espíritu del tiempo de aquel entonces.
- Que en contra de lo que se dice, sin perjuicio de la preponderancia del español, mal llamado castellano, no se prohibieron las lenguas regionales, sino que fueron permitidas y aun fomentadas.
- Que efectivamente, la libertad de expresión y de divulgación estaban sujetas a la censura, y tenían como límite, el no contravenir los principios del régimen, la moral social entonces vigente y respetar en todo momento la figura del Jefe de Estado.
Epílgo:
- Algunos de los abajofirmantes, no defendemos el franquismo, sino principalmente la verdad histórica que esta ley totalitaria pretende prohibir.
- Defendemos el régimen, sólo en la medida en que la verdad que la ley pretende prohibir, le favorece.
- Defendemos que el régimen franquista es irrepetible, y que hay que buscar un sistema político que encarne la perfección humana de acuerdo con el espíritu y las posibilidades del tiempo presente, pero que tendrá que tener en cuenta los indudables aciertos del régimen de Franco y desechar sus aspectos negativos. (Si es que es eso posible).
- Defendemos que la regeneración pasa indefectiblemente por destruir el Himalaya de mentiras de la propaganda oficial, que la ley pretende imponer como verdad oficial, y reparar el templo de la verdad que el poder pretende acabar destruyendo con esta ley tan totalitaria e injusta, como inoportuna.
- Para finalizar: no juzgamos la rigidez moral de la sociedad de entonces, ni el espíritu del tiempo de aquel entonces, ni estamos en condiciones de desmentir que el precio a pagar por las conquistas sociales mencionados, no pasara necesariamente por la rigidez moral de la sociedad de entonces, ni por el espíritu del tiempo entonces vigente. Así, de igual modo, tampoco estamos en condiciones de asegurar que si este es el precio a pagar por las conquistas de entonces, la sociedad actual quiera pasar por una Guerra Civil, y una dura postguerra, salvo que no haya más remedio y siempre para evitar un mal aún mayor.En Ibiza, a 13 de julio de 2018.Firmado: